La tan esperada primera película de la familia más disfuncional de la televisión llegó por fin, para demostrar una vez más el grado de estupidez de su patriarca, Homero. Por supuesto que nada es funcional es Springfield, pero justo cuando la ciudad adquiere un mínimo de responsabilidad por el medio ambiente, él se encarga de arruinarlo. Sólo que aquí da risa, mucha risa. The Simpsons Movie se estrena el 27 de julio.

Con esta familia, cualquiera es mejor

Casi como si fuera un episodio más, comienza la película de los Simpsons, con la familia viendo una película de Itchy & Scratchy, el dueto de gato y ratón más subversivo de la pantalla, en un enfrentamiento realmente nuclear. Es entonces que Homer interrumpe para protestar por haber pagado su entrada para ver algo que se ve gratis por la televisión y comienzan las carcajadas, que no pararán ante el creciente absurdo.


Claro, estamos pagando nuestra entrada al cine para ver un episodio largo de la serie, pero no duele. Uno sabe a qué atenerse con esta familia, al lado de la cual cualquier otra familia parece maravillosa. Nos ubicamos en Springfield, en un concierto por el medio ambiente con el grupo Green Day de animadores, que terminan tocando violines en su propio Titanic, al hundirse en el lago contaminado de la ciudad.

La única inteligente de la familia, Lisa, emprende una campaña para salvar el lago y el medio ambiente de Springfield -haciendo referencia al documental de Al Gore- pero nadie le hace caso, excepto el nuevo vecino, un encantador irlandés que comparte sus inquietudes y sus gustos musicales. A pesar de la poca capacidad del pueblo para entender, se logra prohibir el vertido de sustancias peligrosas en el lago, pero Homer, encaprichado por un cerdo que salvó de morir, vierte un tanque lleno de sus desechos y causa una calamidad mayúscula, creyendo que nadie se va a dar cuenta.
Si bien los habitantes de Springfield son tontos, no lo son tanto y descubren al culpable. Cual aldea medieval en busca de Frankenstein, todos van en busca de los Simpsons para lincharlos, pero éstos logran escapar. Después de eso, Homer vive un improbable proceso de arrepentimiento y deseo de redención, ayudado por una curandera esquimal que encuentra en Alaska.
El hombre más estúpido del mundo se pone a todo el mundo en su contra: Bart se siente traicionado porque no admitió que fue su idea hacerlo cruzar la ciudad desnudo, y recurre al ultra religioso vecino Flanders como figura paterna. Ni qué decir de Lisa, cuyo padre es quien se trajo abajo Springfield. Sólo Marge tiene la capacidad de perdonar al torpe marido, mientras que Maggie tiene un par de momentos clave y pronuncia su primera palabra al final de la película. Pero tienes que quedarte hasta el final de los créditos, todos. No te vas a arrepentir, a menos que no te gusten los Simpson.